Ejercicio 1
Para realizar este ejercicio, sólo necesitas una silla, una mesa o la cama. Fíjate en la imagen , te recomendamos también un cojín o almohada para la zona de los hombros, de forma que puedas hacer este ejercicio sin hacerte daño en la espalda o en el cuello.
Ponte en posición supina, estira las piernas y coloca los pies en una superficie moderadamente elevada (si tu cama es baja, es la mejor opción). Mantén las manos en el pecho para evitar ayudarte con los brazos y eleva el trasero todo lo que puedas.
Consejos
- No hagas sobre esfuerzos con la espalda. Aquí tiene que trabajar el trasero, así que empuja todo lo que puedas.
Ejercicio 2
Para facilitar el ejercicio, procura que tu punto de
apoya sea relativamente bajo. Una vez más, lo puedes hacer en la propia
cama, aunque en este caso es un poco más recomendable apoyarte en una
superficie dura. En cualquier caso, ¡lo importante es hacerlo!
De pie, dobla la parte superior del cuerpo y apóyate en las manos sobre una superficie un poco elevada. Mueve la pierna derecha hacia atrás y vuelve a la posición inicial. Repite 25 veces con la pierna derecha, y luego procede igual con la izquierda.
Consejos
De pie, dobla la parte superior del cuerpo y apóyate en las manos sobre una superficie un poco elevada. Mueve la pierna derecha hacia atrás y vuelve a la posición inicial. Repite 25 veces con la pierna derecha, y luego procede igual con la izquierda.
Consejos
- Si no tienes una superficie donde apoyarte, puedes ponerte a cuatro patas, apoyándote en las rodillas y las palmas de las manos. La ejecución del ejercicio no cambia, ¡tira con la pierna todo lo que puedas hacia atrás!
- Recuerda que debes mantener la espalda recta y asegurarte de que las piernas y el torso forman un ángulo de 90 grados durante la fase de apoyo.
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